Un Holandés Errante
Cuaderno de Bitácora y Efemérides personal
domingo, 31 de julio de 2011
Seguimos a pie del cañón
Seguimos a pie del cañón. Año y medio después del inicio del mayor desaguisado en la reestructuración de la navegación aérea en este país, o lo que queda de él… y de ésta, presuntamente claro.
Últimamente no me prodigo mucho en el blog, por dos razones fundamentales. La primera, he estado muy ocupado salvando el pellejo profesional, huyendo de mi anterior destino, cual rata de un barco que zozobra o empieza a arder. No ha sido muy heroico, es verdad; tampoco pretendía serlo. Los cementerios están llenos de héroes y los imbéciles siguen multiplicándose. Como afirma Pino Aprile en Elogio del Imbécil: “La guerra, por tanto, es un método que la evolución ha inventado para controlar y mermar la inteligencia.” (Gracias, Cristina, por tan interesante recomendación).
La segunda razón es, en línea con mi poca proclividad al heroicismo y sacrificio, que parece ser que llueven expedientes y represalias de todo tipo por decir o escribir lo que uno piensa, en un Estado de derecho "bien" asentado como el nuestro… Y como la justicia en este país está como está, como para echarse a la arena del circo y esperar la benevolencia y piedad de jueces y verdugos.
Bueno, realmente habría una tercera razón. Y es el desagradable y cansino acoso que he venido sufriendo, por parte de uno de mis tres seguidores (sí, son sólo tres, creo…) en anteriores posts. El pobre, que quizás conozca personalmente pero ahora no caigo, arropado por la muchedumbre linchadora y escondido tras el cobarde anonimato, se ha apuntado a la caza de brujas y desparruchamiento del colectivo profesional al que estoy muy orgulloso de pertenecer. Con ello se entretiene el respetable últimamente, mientras el país se va a la mierda y los responsables, los de siempre, salen indemnes.
Se ha abierto la veda y hay barra libre para envidiosos, frustrados, imbéciles de todo tipo y demás seres despreciables, entes o almas que vagan en pena por el ciberespacio, intentado llenar sus vacías vidas con algo de virtualidad, que no de virtuosidad.
Volviendo al tema. De nuevo al pie del cañón. Pasándolas putas, eso sí. Que uno tiene sobrada y demostrada resistencia a la frustración y temple en situaciones difíciles; pero no somos de piedra y las hostias dejan huella, física y mentalmente. Nota del autor: Esta parte, presupongo que le dará cierto gusto y satisfacción a mi frustrado acosador...
Siguiendo con las vicisitudes, después de la correspondiente mudanza, desde una remota y preciosa isla de la Macaronesia a tierra firme –eso sí es una heroicidad–, he estado inmerso en el siempre duro proceso de obtención de la habilitación local en el nuevo destino, que uno no está ya para muchos trotes.
A estas alturas yo me veo verde aún, pero parece ser que “hay prisa” en que obtenga mi habilitación local y pueda empezar a producir, a ver si así mejoramos los índices de productividad y de puntualidad que los grandes “gestores” de la santa casa que me acoge, laboralmente hablando, se han encargado de vilipendiar, tergiversar y malversar penosa y presuntamente, claro. Pero no, no faltan controladores, ¡qué va!
Lo de habilitarse en plena temporada alta en un aeropuerto importante –por el nivel de tráfico que tiene, no por otra cosa– tiene su aquél, y mucho más en las actuales y penosas circunstancias… Y me trae entrañables recuerdos de pasados y épicos tiempos, que nunca volverán, en la mítica escuela de control y sus “pasadas” infernales en el simulador. Pero eso es otra historia.
sábado, 18 de diciembre de 2010
Alarma y des-control
Hacía muchos meses que no publicaba entrada alguna. Aunque, releyendo mi última entrada, no parece que haya pasado tanto tiempo. Es curioso que sigue estando de actualidad, aderezado ahora con el demencial "estado de alarma" -y, por si fuera poco ahora prorrogado- y por un nivel casi inaguantable de animadversión hacia el colectivo de controladores aéreos al que sigo estando orgulloso de pertenecer.
No puedo hablar en nombre del colectivo, puesto que yo no soy un digno representante, así que todo lo que aquí exprese obedece única y exclusivamente a mi visión particular y opinión personal.
Siento náuseas cada vez que veo un programa de actualidad donde unos supuestos prestigiosos periodistas "moderan" a unos tertulianos que son "expertos" en lo que sea, en lo que toque ese día. Todo ello aderezado por encuestas "objetivas" y periodismo de "investigación". La guinda son las imágenes de niños, ancianos y minusválidos y de los miles de pasajeros indignados gritando, reclamando "justicia" y blasfemando contra los controladores aéreos.
Puedo decir, aunque sea inútil a estas alturas, que no conozco a compañero alguno que esté orgulloso de tan heróico acto -sí, heróicos eran los banzai, a pesar de la gran estupidez que cometían-, el del pasado viernes "negro" del dichoso puente de diciembre. Desde luego no hemos sido inteligentes, explotando de la manera que lo hicimos, descontroladamente y entrando al trapo de la evidente trampa tendida por el des-gobierno, con las consecuencias que ha tenido todo ello para todo el mundo (y no me refiero sólo a los que vieron sus vacaciones o desplazamientos truncados). Precisamente ese y no otro es el principal argumento que sustenta el hecho que NO fue una reacción premeditada y urdida desde los bajos fondos sindicales del colectivo profesional. La gente reventó, y lo de menos era ya si se entraba o no al trapo que escondía al torero que iba a darnos la estocada.
La explicación es sencilla y visceral. Nadie, ni si quiera los controladores, cuya alta resistencia a la frustración es (era) requisito indispensable para acceder a la profesión, soportamos meses de vejaciones, mentiras, tergiversaciones, manipulaciones, maltratos físicos y psicológicos; una campaña mediática malévola y despiadada, el descrédito profesional y personal, la continua amenaza de apertura de expedientes o incluso de despido. No es de recibo que la principal vía de comunicación entre empleado y empresa sea vía buro-fax. Y esto es así desde el dichoso pasado mes de febrero, cuando se publicó el primero de los Reales Decretos que acaban unilateralmente, sin negociación alguna y de forma premeditada e interesada con nuestro Convenio Colectivo. Y no hablo del salario, que es lo de menos, aunque algunos se empeñen en ponerlo en titulares.
Debo felicitar a quien haya urdido todo este plan. Sea Rubalcaba, sea Blanco (no creo), sea quien sea allá en la sombra. Ojalá hubieran puesto el mismo empeño en enderezar al país hace dos años, cuando aún había tiempo para ello. Pero entonces, era sólo una "pequeña desaceleración"... Por no hablar de los famosos "brotes verdes" y de que "no gobernamos por decreto". Aunque la verdad, es que no todo les ha salido bien. Cinco decretos son muchos decretos, hasta para ellos.
Volvamos al tema estrella. Los sueldos han bajado (desde el primer decretazo de febrero) entre un 40% y un 70% (perdonen mi falta de rigor, pero viendo con qué "alegría" manejan otros los datos no siento rubor alguno). Y eso no es ni fue un problema en la negociación, después eso sí de adaptarnos a la nueva situación, que no es fácil que a uno le bajen el sueldo así. Pero tampoco debiera ser un problema que seamos profesionales bien pagados, como lo son nuestros colegas en todo el mundo. Nadie duda (quizá ahora sí) además que un cirujano, juez, presidente, ministro, ingeniero esté bien pagado... ¿o es que son todos unos privilegiados?
En cualquier caso, ya que tanto interesa, les diré que yo nunca gané esos voceados 350, ó 330 mil eurazos que jura el ministro. Será cosa de la estadística. Ya se sabe; hay dos amigos, uno de ellos se come dos pollos, el otro nada y la estadística dice que los dos se han comido un pollo. Tampoco gané nunca, ni ahora tampoco, esos 200 mil euros que dice el ministro que ahora ganamos. ¿Cuánto debe ganar un controlador? ¿Y un político? ¿Y un notario?¿Y un conductor de autobús?¿Y un maestro?
Otra recurrente y patética argumentación es nuestra supuesta baja productividad.
Ahora la miden en número de movimientos por controlador, lo que les da como milagroso resultado, en contra de toda lógica, que ahora sobran controladores. Claro está que a veces somos un colectivo de 1800 y pico, y otras 2500 y pico. Eso sí, son datos de Eurocontrol, afirma taxativamente el presidente Lema, o el ministro... Pero, ¿quién facilita esos datos a Eurocontrol? Pues Aena, quién sino. Lo de menos, también, es que los paises serios mandan datos de los aeropuertos con más de 50.000 movimientos. En España, tenemos pocos de esos, pero los madamos todos. Volviendo a los sueldos, el ministro compara costes salariales totales, brutos con todos sus complementos y esecies, seguros de vida, médico y plan de pensiones inclusive con el sueldo NETO (después de impuestos) de los controladores británicos, alemanes, etc. Pero es igual, el sueldo es lo de menos.
El problema debía quedar solucionado desde el pasado mes de febrero, cuando Aena "recuperó la organización del trabajo y la gestión de los recursos". Curioso eufemismo, yo lo único que noté es que me daban las vacaciones con 10 días de antelación (ni tiempo para comprar un billete de avión barato), rompían la ciclicidad de los turnos, cambiaban el cómputo horario del turnero que SIEMPRE había confeccionado RR.HH. También eliminaban cualquier cosa parecida a la formación periódica OBLIGATORIA. Nos pagaban cada mes una nómina diferente, aludiendo que habíamos estado cobrando ilegalmente...¿? Bueno, entonces ¿nos habían estado pagando ilegalmente? A pesar de haber cambiado las reglas de juego en mitad del partido en juego y adaptar la "legalidad vigente" como un guante a los requisitos del empleador, la negociación continuó, pues era deseable acordar un marco estable de relaciones laborales.
Pero Aena NUNCA tuvo intención de negociar, pues eran conscientes de que ahora tenían todo el aparato del Estado detrás para infligir un merecido correctivo al malvado colectivo, cuyo anterior máximo representante sindical se atrevió a pronunciar la desafiante frase "somos el único colectivo profesional capaz de derrocar un gobierno". Frase, por otra parte, sacada de contexto pues era una cita de un ex-presidente estadounidense.
Nuestros representantes legales, recurrieron el decretazo de febrero ante la Audiencia Nacional. La sentencia, ejemplarizante, es utilizada ahora como arma arrojadiza contra nuestro colectivo. Bueno, sólo hay que leer dicha sentencia () en la que la argumentación parece estar redactada por el mismo abogado del Estado o asistencia técnica que redactó el citado decretazo. No confío en la justicia de este país aunque, como suelen decir los políticos en este país: "respeto y acato la sentencia".
Teniendo en cuenta que el Estado ha hecho uso -presuntamente, claro- de medios dignos de la más sucia de las guerras antiterroristas (escuchas telefónicas, seguimientos, ciber-ataques a nuestra web, etc.), se puede decir, maquiavélicamente, que TODO vale. Y estoy hablando de lo vivido ANTES del fatídico diciembre negro... Que después de eso, se entendería pues se nos acusa de sedición, traición a la patria o qué se yo.
Hemos (el des-gobierno y nosotros) jodido el puente a mucha gente. Y lo siento, por la parte que nos toca. Lo siento en el alma, porque NO debería haber ocurrido NUNCA. Pero el hecho, paradógico para mí, es que eso es lo único que ha sacado de sus casillas al maltratado pueblo español, después de meses de un des-gobierno a la deriva, después del enésimo caso de corrupción política, después de pagar por una crisis que no ha generado, después de los bandazos en política económica y social, después del paripé de los sindicatos mayoritarios, con más de 4 millones de parados, con las pensiones y la jubilación en el aire. Con el desmoronamiento de la Europa social y del estado del bienestar.
¡Qué más da! Si yo, lo único que quiero es irme de puente. Siento decirlo, e insisto, siento también que se haya jodido el puente a muchas personas. Os entiendo y comprendo. A mi me están jodiendo la vida desde el pasado més de febrero.
Bueno, ahora supongo que estaremos por encima de los políticos en las encuestas de popularidad. No me preocupa, la verdad; aunque preferiría que no fuera así. Me preocupa mucho más el estado general del país, de sus ciudadanos, entre los que me incluyo yo (aunque ahora sin derechos desde la militarización). Me preocupa el futuro incierto.
El precio pagado ha sido altísimo. El puente de diciembre, mis derechos fundamentales, el descrédito de mi profesión y de mi persona, el patrimonio de Aena que se malvenderá por mucho menos de lo que supone su deuda y la externalización de los servicios de navegación aérea en detrimento de la seguridad aérea. La seguridad aérea, que se ha visto seriamente comprometida en muchas ocasiones durante estos meses tan difíciles e irracionales.
Ya lo hemos conseguido. Ya hay los primeros controladores mileuristas, con una formación de mierda y sin un proceso de selección adecuado. Simplemente AFIS recauchutados. ¡Y qué causalidad! Canarias es pionera (en el Hierro). También lo fue en el AFIS (en la Gomera), todo "gracias" a sus inútiles responsables políticos. ¡Y qué casualidad! INECO es la empresa proveedora del servicio. La misma empresa que hizo los "estudios" de seguridad para validar el sistema, la primera en certificarse (y la AESA sin ruborizarse siquiera). El coste para Aena, el mismo. Solo que ahora no se lo llevan los "controladores", se lo llevan los consejeros de INECO que ¡o, qué casualidad!... entre otros son los directivos de Aena.
Y vienen más. Controladores formados por doquier, después de dudosos sistemas de selección, previo pago del importe, 18 añitos, bachillerato e inglés... y 22 SEMANAS de curso. Yo soy ingeniero y estuve 22 meses. Y de endogámico NADA. Yo entré desde la calle (sin parientes -conocidos, al menos- ni amigos controladores) y no habría tenido el dinero suficiente para pagarme el curso. Ahora sí que va a ser endogámico y elitista. Pero ahora irán al paro -se jactaba el ilustre e ilustrado ministro-.
Y, vaya por delante, que yo estoy a favor de la gestión privada, externalización, liberalización, etc. Pero NO al spanish-style, que ha dado tan lamentables resultados (EULEN, IBERIA, BINTER, TVE, etc, etc, etc, etc.....)
En definitiva, y ya termino, ¿¿¿quién gana con todo esto??? Nosotros no. Los pilotos no, los ciudadanos no, los pasajeros no, el país no. Los de siempre, supongo.
No puedo hablar en nombre del colectivo, puesto que yo no soy un digno representante, así que todo lo que aquí exprese obedece única y exclusivamente a mi visión particular y opinión personal.
Siento náuseas cada vez que veo un programa de actualidad donde unos supuestos prestigiosos periodistas "moderan" a unos tertulianos que son "expertos" en lo que sea, en lo que toque ese día. Todo ello aderezado por encuestas "objetivas" y periodismo de "investigación". La guinda son las imágenes de niños, ancianos y minusválidos y de los miles de pasajeros indignados gritando, reclamando "justicia" y blasfemando contra los controladores aéreos.
Puedo decir, aunque sea inútil a estas alturas, que no conozco a compañero alguno que esté orgulloso de tan heróico acto -sí, heróicos eran los banzai, a pesar de la gran estupidez que cometían-, el del pasado viernes "negro" del dichoso puente de diciembre. Desde luego no hemos sido inteligentes, explotando de la manera que lo hicimos, descontroladamente y entrando al trapo de la evidente trampa tendida por el des-gobierno, con las consecuencias que ha tenido todo ello para todo el mundo (y no me refiero sólo a los que vieron sus vacaciones o desplazamientos truncados). Precisamente ese y no otro es el principal argumento que sustenta el hecho que NO fue una reacción premeditada y urdida desde los bajos fondos sindicales del colectivo profesional. La gente reventó, y lo de menos era ya si se entraba o no al trapo que escondía al torero que iba a darnos la estocada.
La explicación es sencilla y visceral. Nadie, ni si quiera los controladores, cuya alta resistencia a la frustración es (era) requisito indispensable para acceder a la profesión, soportamos meses de vejaciones, mentiras, tergiversaciones, manipulaciones, maltratos físicos y psicológicos; una campaña mediática malévola y despiadada, el descrédito profesional y personal, la continua amenaza de apertura de expedientes o incluso de despido. No es de recibo que la principal vía de comunicación entre empleado y empresa sea vía buro-fax. Y esto es así desde el dichoso pasado mes de febrero, cuando se publicó el primero de los Reales Decretos que acaban unilateralmente, sin negociación alguna y de forma premeditada e interesada con nuestro Convenio Colectivo. Y no hablo del salario, que es lo de menos, aunque algunos se empeñen en ponerlo en titulares.
Debo felicitar a quien haya urdido todo este plan. Sea Rubalcaba, sea Blanco (no creo), sea quien sea allá en la sombra. Ojalá hubieran puesto el mismo empeño en enderezar al país hace dos años, cuando aún había tiempo para ello. Pero entonces, era sólo una "pequeña desaceleración"... Por no hablar de los famosos "brotes verdes" y de que "no gobernamos por decreto". Aunque la verdad, es que no todo les ha salido bien. Cinco decretos son muchos decretos, hasta para ellos.
Volvamos al tema estrella. Los sueldos han bajado (desde el primer decretazo de febrero) entre un 40% y un 70% (perdonen mi falta de rigor, pero viendo con qué "alegría" manejan otros los datos no siento rubor alguno). Y eso no es ni fue un problema en la negociación, después eso sí de adaptarnos a la nueva situación, que no es fácil que a uno le bajen el sueldo así. Pero tampoco debiera ser un problema que seamos profesionales bien pagados, como lo son nuestros colegas en todo el mundo. Nadie duda (quizá ahora sí) además que un cirujano, juez, presidente, ministro, ingeniero esté bien pagado... ¿o es que son todos unos privilegiados?
En cualquier caso, ya que tanto interesa, les diré que yo nunca gané esos voceados 350, ó 330 mil eurazos que jura el ministro. Será cosa de la estadística. Ya se sabe; hay dos amigos, uno de ellos se come dos pollos, el otro nada y la estadística dice que los dos se han comido un pollo. Tampoco gané nunca, ni ahora tampoco, esos 200 mil euros que dice el ministro que ahora ganamos. ¿Cuánto debe ganar un controlador? ¿Y un político? ¿Y un notario?¿Y un conductor de autobús?¿Y un maestro?
Otra recurrente y patética argumentación es nuestra supuesta baja productividad.
Ahora la miden en número de movimientos por controlador, lo que les da como milagroso resultado, en contra de toda lógica, que ahora sobran controladores. Claro está que a veces somos un colectivo de 1800 y pico, y otras 2500 y pico. Eso sí, son datos de Eurocontrol, afirma taxativamente el presidente Lema, o el ministro... Pero, ¿quién facilita esos datos a Eurocontrol? Pues Aena, quién sino. Lo de menos, también, es que los paises serios mandan datos de los aeropuertos con más de 50.000 movimientos. En España, tenemos pocos de esos, pero los madamos todos. Volviendo a los sueldos, el ministro compara costes salariales totales, brutos con todos sus complementos y esecies, seguros de vida, médico y plan de pensiones inclusive con el sueldo NETO (después de impuestos) de los controladores británicos, alemanes, etc. Pero es igual, el sueldo es lo de menos.
El problema debía quedar solucionado desde el pasado mes de febrero, cuando Aena "recuperó la organización del trabajo y la gestión de los recursos". Curioso eufemismo, yo lo único que noté es que me daban las vacaciones con 10 días de antelación (ni tiempo para comprar un billete de avión barato), rompían la ciclicidad de los turnos, cambiaban el cómputo horario del turnero que SIEMPRE había confeccionado RR.HH. También eliminaban cualquier cosa parecida a la formación periódica OBLIGATORIA. Nos pagaban cada mes una nómina diferente, aludiendo que habíamos estado cobrando ilegalmente...¿? Bueno, entonces ¿nos habían estado pagando ilegalmente? A pesar de haber cambiado las reglas de juego en mitad del partido en juego y adaptar la "legalidad vigente" como un guante a los requisitos del empleador, la negociación continuó, pues era deseable acordar un marco estable de relaciones laborales.
Pero Aena NUNCA tuvo intención de negociar, pues eran conscientes de que ahora tenían todo el aparato del Estado detrás para infligir un merecido correctivo al malvado colectivo, cuyo anterior máximo representante sindical se atrevió a pronunciar la desafiante frase "somos el único colectivo profesional capaz de derrocar un gobierno". Frase, por otra parte, sacada de contexto pues era una cita de un ex-presidente estadounidense.
Nuestros representantes legales, recurrieron el decretazo de febrero ante la Audiencia Nacional. La sentencia, ejemplarizante, es utilizada ahora como arma arrojadiza contra nuestro colectivo. Bueno, sólo hay que leer dicha sentencia () en la que la argumentación parece estar redactada por el mismo abogado del Estado o asistencia técnica que redactó el citado decretazo. No confío en la justicia de este país aunque, como suelen decir los políticos en este país: "respeto y acato la sentencia".
Teniendo en cuenta que el Estado ha hecho uso -presuntamente, claro- de medios dignos de la más sucia de las guerras antiterroristas (escuchas telefónicas, seguimientos, ciber-ataques a nuestra web, etc.), se puede decir, maquiavélicamente, que TODO vale. Y estoy hablando de lo vivido ANTES del fatídico diciembre negro... Que después de eso, se entendería pues se nos acusa de sedición, traición a la patria o qué se yo.
Hemos (el des-gobierno y nosotros) jodido el puente a mucha gente. Y lo siento, por la parte que nos toca. Lo siento en el alma, porque NO debería haber ocurrido NUNCA. Pero el hecho, paradógico para mí, es que eso es lo único que ha sacado de sus casillas al maltratado pueblo español, después de meses de un des-gobierno a la deriva, después del enésimo caso de corrupción política, después de pagar por una crisis que no ha generado, después de los bandazos en política económica y social, después del paripé de los sindicatos mayoritarios, con más de 4 millones de parados, con las pensiones y la jubilación en el aire. Con el desmoronamiento de la Europa social y del estado del bienestar.
¡Qué más da! Si yo, lo único que quiero es irme de puente. Siento decirlo, e insisto, siento también que se haya jodido el puente a muchas personas. Os entiendo y comprendo. A mi me están jodiendo la vida desde el pasado més de febrero.
Bueno, ahora supongo que estaremos por encima de los políticos en las encuestas de popularidad. No me preocupa, la verdad; aunque preferiría que no fuera así. Me preocupa mucho más el estado general del país, de sus ciudadanos, entre los que me incluyo yo (aunque ahora sin derechos desde la militarización). Me preocupa el futuro incierto.
El precio pagado ha sido altísimo. El puente de diciembre, mis derechos fundamentales, el descrédito de mi profesión y de mi persona, el patrimonio de Aena que se malvenderá por mucho menos de lo que supone su deuda y la externalización de los servicios de navegación aérea en detrimento de la seguridad aérea. La seguridad aérea, que se ha visto seriamente comprometida en muchas ocasiones durante estos meses tan difíciles e irracionales.
Ya lo hemos conseguido. Ya hay los primeros controladores mileuristas, con una formación de mierda y sin un proceso de selección adecuado. Simplemente AFIS recauchutados. ¡Y qué causalidad! Canarias es pionera (en el Hierro). También lo fue en el AFIS (en la Gomera), todo "gracias" a sus inútiles responsables políticos. ¡Y qué casualidad! INECO es la empresa proveedora del servicio. La misma empresa que hizo los "estudios" de seguridad para validar el sistema, la primera en certificarse (y la AESA sin ruborizarse siquiera). El coste para Aena, el mismo. Solo que ahora no se lo llevan los "controladores", se lo llevan los consejeros de INECO que ¡o, qué casualidad!... entre otros son los directivos de Aena.
Y vienen más. Controladores formados por doquier, después de dudosos sistemas de selección, previo pago del importe, 18 añitos, bachillerato e inglés... y 22 SEMANAS de curso. Yo soy ingeniero y estuve 22 meses. Y de endogámico NADA. Yo entré desde la calle (sin parientes -conocidos, al menos- ni amigos controladores) y no habría tenido el dinero suficiente para pagarme el curso. Ahora sí que va a ser endogámico y elitista. Pero ahora irán al paro -se jactaba el ilustre e ilustrado ministro-.
Y, vaya por delante, que yo estoy a favor de la gestión privada, externalización, liberalización, etc. Pero NO al spanish-style, que ha dado tan lamentables resultados (EULEN, IBERIA, BINTER, TVE, etc, etc, etc, etc.....)
En definitiva, y ya termino, ¿¿¿quién gana con todo esto??? Nosotros no. Los pilotos no, los ciudadanos no, los pasajeros no, el país no. Los de siempre, supongo.
lunes, 25 de enero de 2010
Alegato de un controlador aéreo
He decidido escribir este pequeño alegato, aún a pesar de que ya es demasiado tarde pues el colectivo profesional al que orgulloso estoy de pertenecer, ha sufrido un linchamiento público, sin precedentes y sin que haya precedido provocación alguna, en forma de difamaciones furibundas, medias verdades, medias mentiras y mentiras completas, en una malintencionada campaña sin parangón alguno orquestada por ese Ministro y sus cómplices.
De repente, la opinión pública, maliciosamente dirigida, ha encontrado al culpable de todos los problemas; el culpable de la crisis, del déficit del Estado, de los mileuristas, del déficit de Aena, de los retrasos en los aeropuertos, de las nevadas, de los apagones: los controladores aéreos.
Ha sido como una gran explosión, pero no ha sido algo fortuito o accidental. Es una explosión controlada, de esas que se utilizan para demoler viejos edificios para construir otros nuevos más rentables en el solar. Una explosión para derrocar a los irreductibles controladores aéreos.
En realidad, el origen del problema es algo muy propio de este país: la incompetencia. El combustible, también muy propio de este país: la envidia. El oxígeno necesario para la combustión: la ignorancia y la imbecilidad.
Ya que se ha abierto la veda, nada más y nada menos que desde el ministerio, voy a hablaros sin rubor de mi sueldo. El año pasado me embolsé la friolera de algo menos de 150.000 € brutos (sí, hay que aclarar si se habla de sueldo bruto o neto, sobretodo si las retenciones a cuenta de IRPF son de más del 39%). Efectivamente, es un elevado sueldo a pesar de todo, quizá para algunos escandaloso, pero dista mucho, muchísimo de las cifras lanzadas por el ministro. Dista incluso del valor medio al que pretende bajar nuestros sueldos (200.000 €, brutos supongo) mediante un decretazo, todo parece indicar. Bueno, yo me apunto a esa "bajada"...
Se habla continuamente de nuestra baja productividad y elevadísimo coste, en comparación con nuestros colegas europeos. Pero la realidad es que, con los datos conocidos y fácilmente consultables, las cuentas varían mucho en función de quien las hace. No voy a entrar en detalles, pero esas cuentas son fácilmente auditables y puedo asegurar también que muy refutables.
Se habla mucho del coste desorbitado de las horas extras que, por cierto, son las responsables de que mi sueldo, y el de mis colegas pueda parecer o sea desorbitado. Pero olvidamos que el precio que se paga por dichas horas extras son fruto del convenio colectivo y de acuerdos firmados. ¿Y ahora se escandalizan los mismos que han negociado y firmado dichos acuerdos? Si son necesarias esas horas extras, será porque no se cubren los servicios con la jornada ordinaria. Ahora, pretenden ahorrar a toda costa. A costa de nombrar un número menor de controladores que los realmente necesarios, lo que genera demoras por falta de capacidad en los sectores de control. A eso, los que han generado el problema, lo llaman huelga encubierta.
Debo decir que esta vez han sido hábiles y no hacen justicia a su habitual incompetencia e imbecilidad. Se han adelantado. Es como apagar un gran incendio con otro más pequeño y “controlado”. Me explico: el gran incendio sería la huelga, en toda regla y cargada de razón, que mi colectivo debería estar protagonizando a estas alturas. El pequeño incendio provocado y “controlado” para extinguir el gran incendio es esta campaña difamatoria en la que, entre otras lindezas se nos acusa de hacer huelga encubierta, llegando hasta los extremos más insospechados de la imbecilidad de la que os hablaba antes, cuando casi se nos acusa en algunos medios de “poner la niebla” en Barajas, o del apagón que sufrió hace pocos días el Centro de Control de Tránsito Aéreo de Canarias. Referente a esto último, la gente y los periódicos deberían preguntarse cómo es posible que un moderno Centro de Control quede inoperativo por un simple fallo eléctrico… dónde están los medios redundantes, los sistemas a prueba de fallos y, sobretodo, ¿dónde están los Gestores responsables?
De hecho, he dejado de comprar periódicos. Sólo hay que conocer un tema a fondo para darte cuenta de la cantidad de basura que llena las páginas de los diarios. Como soy de ciencias, y aunque no era muy bueno en matemáticas, viendo el poco rigor y las estupideces que se han escrito sobre el tema de los controladores aéreos, he hecho una simple extrapolación que me ha llevado a la sencilla conclusión de que es mejor ahorrarse el euro y pico que cuestan esos panfletos, a pesar de que, por mis elevados ingresos, me lo podría permitir. Otra vez, el contenido de los periódicos, salvo escasas y honrosas excepciones, es el resultado de una terrible combinación de incompetencia, imbecilidad, ignorancia y servilismos ciegos e incondicionales… Insisto, hagan ustedes ese ejercicio aplicado a cualquier tema del que sepan algo más que el común de los mortales.
Volvamos a las cuentas, a rebatir las falsedades. No soy un experto economista, pero a veces, la "cuenta de la vieja" funciona, incluso en los contextos más complejos que pueda uno evaluar. Yo trabajo en una pequeña torre de control (porque hay torres de control y centros de control), de las que llaman de Grupo 8. Somos 8 controladores en plantilla. No conozco con detalle los sueldos de mis compañeros de dependencia. Me consta, sin embargo, que los hay más altos y más bajos que el mío, pero la media real no estará muy alejada de los algo menos de 150.000 € brutos al año por controlador. Por tanto, el coste anual en cuanto a los salarios de los controladores aéreos de mi torre de control es de 8x150.000 €= 1.200.000 € anuales. Casualmente, el aeropuerto al que se presta el servicio de control, mueve poco menos de 1.200.000 pasajeros por año (datos de 2008, los últimos disponibles en aena.es). Por tanto, el coste del servicio de control aéreo que se presta en este aeropuerto es de poco más de un euro por pasajero; ¡un cochino euro por pasajero para pagar a ese colectivo maligno de malditos multimillonarios sin escrúpulos! al que, insisto, estoy muy orgulloso de pertenecer, pues tanto esfuerzo me costó y ayuda de nadie recibí.
Entonces ¿cuál es el origen de los números rojos de Aena? Evidentemente, por mucha ingeniería contable que se haga, el gran problema de Aena son sus ruinosas inversiones, tanto mega-aeropuertos y terminales (T4 de Barajas o la T1 de BCN) como pequeños aeropuertos locales. A ello, habría que añadir que Aena es a quien obligan siempre a "bailar con la más fea". Me explico con un pequeño ejemplo: el ministerio de defensa necesita financiación, Aena es la solución... Y dicho ministerio, no es precisamente de las más feas del baile, o la única fea… Hay más y más feas aún: asistencias técnicas millonarias contratadas en exclusiva con Ineco o Isdefe, por ejemplo, dos empresas “pseudo-públicas” que se expanden y ganan dinero a espuertas a costa y en detrimento de las cuentas, la actividad y el control de Aena.
Bueno, al final todo queda en casa, puesto que como he dicho, Ineco (empresa integrada en el Grupo del Ministerio de Fomento a través de la titularidad de sus acciones) e Isdefe (depende de la Secretaría de Estado de Defensa y cuenta con un Consejo de Administración formado por Consejeros pertenecientes al Ministerio de Defensa, Ministerio de Fomento y Ministerio de Economía y Hacienda) son de titularidad pública. Lo malo son todas aquellas “derramas” en forma de dividendos y resto de costes que se quedan por el camino… Los consejeros no aconsejan gratis.
Aena es una nave que se hunde, y se hunde sin remedio. Cuanto menos, resulta curioso que una nave se hunda por culpa de sus remeros, como pretenden el Timonel, el Navegante y el Capitán. Los controladores, aunque cualificados y bien pagados, somos remeros.
Nos acusan a nosotros, a los remeros, de ser culpables; porque cobramos mucho, porque remamos mucho y porque nos organizamos los turnos de trabajo y las vacaciones. Pero el hecho es que no dejamos nunca de remar y lo hacemos bien. Y si remamos mucho y si se nos paga bien por ello es porque sabemos remar y porque hay pocos que sepan remar; y se nos envidia por ello. Y hay que hacer más turnos y remar a dos manos porque somos pocos. Podría haber más remeros remando, pero el Capitán no ha querido contratar más. Y en lugar de racionalizar la plantilla, no le ha importado pagar más y más horas extras al precio que fuera, con tal de que la nave avanzara. Y mientras el viento era favorable, las velas hinchadas han ayudado a la nave a avanzar.
Pero ahora el viento ha parado y la nave no avanza como antes, porque donde debería haber tres remeros hay uno solo. Y hay corriente. Además, los buenos remos empiezan a sustituirse por otros de menor coste y peor calidad, que pueden romper. La nave no avanza y empieza a estar a merced de las corrientes. Esperemos que no se rompan los remos de los pocos remeros que quedamos. El Capitán, frustrado, manda fustigar a los pocos remeros a golpe de látigo. Amenaza con reducir la ración de comida y ron. Y con menos comida y menos ron, se hace más difícil remar. Mientras el tirano Capitán blasfema y culpa a sus remeros de la desdicha de su nave, el Navegante, que lleva tiempo perdido y desorientado, ordena inútiles golpes de timón en la dirección equivocada al endeble Timonel.
Pero, a pesar de todo, contra viento y marea, los remeros seguimos remando y callamos, porque es inútil enfrentarse al Capitán, un aristócrata cegado que desoye cualquier indicación o ayuda de parte de sus subordinados. Si alzamos la voz, nos fustiga más, si no damos a basto remando o se rompen los remos, nos culpa de que la nave no avanza y el navegante nos culpa de la deriva que producen la corriente, la falta de viento y su ineptitud. Los remeros hacen huelga encubierta, aseguran malévolamente. El desdichado Timonel era antes un remero, uno de los nuestros. Pero engañado por el Navegante, fue propuesto al Capitán como nuevo timonel, en sustitución de otro timonel que osó contradecir al navegante.
Se esperan vientos favorables, pero la nave no tiene arreglo porque hace aguas, su casco tiene osmosis y muchas algas y caracolillo que dificultan su avance, porque no se han limpiado desde hace ya tiempo por el dichoso e irreflexivo ahorro de costes. Y es que el ahorro de costes se hace siempre de forma precipitada y en aquello que se cree superfluo o prescindible (como limpiar el caracolillo del casco, mantener las velas en buen estado y proveer de buenos remos a los remeros y mantener a éstos en la mejor forma posible).
Pero a pesar de los vientos favorables que se esperan en un futuro no muy lejano y por mucho que rememos los remeros, con ese inepto Capitán, Navegante incompetente y sumiso Timonel, la nave Aena no llegará a buen puerto.
Los propietarios de la nave y el propio Capitán (accionista mayoritario), quieren vender la nave, sin mucho éxito. El Capitán achaca su poco atractivo al elevado salario de los remeros, que hacen a la nave poco competitiva, dice. Salario que, por otra parte, han acordado siempre propietarios, Capitán y remeros. Nada que ver tienen el estado de podredumbre de las velas, el caracolillo y algas del casco, la osmosis, y los remos baratos que se rompen. Los nuevos interesados, comerciantes locales y localistas, creían pujar por una moderna nave llena de posibilidades y potencial para comerciar allén de los mares… pero, decepcionados, observan que es un puñado de madera podrida que a penas se sostiene a flote, a pesar de que los remeros seguimos remando sin cesar. Poco les importa en realidad el problema de los remeros, a pesar de que el Capitán insiste en que tienen la culpa del mal estado de la nave.
Rememos compañeros, contra viento y marea, a pesar de este u otro inepto Capitán, a pesar de este u otro incompetente Navegante y el sumiso Timonel de turno. Si la nave se hunde, pretenderán que sea culpa nuestra; pero nosotros sabemos que, digan lo que digan, difícilmente se hunde una nave por culpa de sus remeros. Quizá algún día tengamos suerte con el Capitán, el Navegante y el Timonel. Con buenos remos, viento favorable y un barco bien mantenido podremos llegar a buen puerto, antes y mejor incluso que otras naves... haciendo lo que nos gusta, lo que sabemos hacer y hacemos bien... remando como nadie.
Un Holandés Errante
De repente, la opinión pública, maliciosamente dirigida, ha encontrado al culpable de todos los problemas; el culpable de la crisis, del déficit del Estado, de los mileuristas, del déficit de Aena, de los retrasos en los aeropuertos, de las nevadas, de los apagones: los controladores aéreos.
Ha sido como una gran explosión, pero no ha sido algo fortuito o accidental. Es una explosión controlada, de esas que se utilizan para demoler viejos edificios para construir otros nuevos más rentables en el solar. Una explosión para derrocar a los irreductibles controladores aéreos.
En realidad, el origen del problema es algo muy propio de este país: la incompetencia. El combustible, también muy propio de este país: la envidia. El oxígeno necesario para la combustión: la ignorancia y la imbecilidad.
Ya que se ha abierto la veda, nada más y nada menos que desde el ministerio, voy a hablaros sin rubor de mi sueldo. El año pasado me embolsé la friolera de algo menos de 150.000 € brutos (sí, hay que aclarar si se habla de sueldo bruto o neto, sobretodo si las retenciones a cuenta de IRPF son de más del 39%). Efectivamente, es un elevado sueldo a pesar de todo, quizá para algunos escandaloso, pero dista mucho, muchísimo de las cifras lanzadas por el ministro. Dista incluso del valor medio al que pretende bajar nuestros sueldos (200.000 €, brutos supongo) mediante un decretazo, todo parece indicar. Bueno, yo me apunto a esa "bajada"...
Se habla continuamente de nuestra baja productividad y elevadísimo coste, en comparación con nuestros colegas europeos. Pero la realidad es que, con los datos conocidos y fácilmente consultables, las cuentas varían mucho en función de quien las hace. No voy a entrar en detalles, pero esas cuentas son fácilmente auditables y puedo asegurar también que muy refutables.
Se habla mucho del coste desorbitado de las horas extras que, por cierto, son las responsables de que mi sueldo, y el de mis colegas pueda parecer o sea desorbitado. Pero olvidamos que el precio que se paga por dichas horas extras son fruto del convenio colectivo y de acuerdos firmados. ¿Y ahora se escandalizan los mismos que han negociado y firmado dichos acuerdos? Si son necesarias esas horas extras, será porque no se cubren los servicios con la jornada ordinaria. Ahora, pretenden ahorrar a toda costa. A costa de nombrar un número menor de controladores que los realmente necesarios, lo que genera demoras por falta de capacidad en los sectores de control. A eso, los que han generado el problema, lo llaman huelga encubierta.
Debo decir que esta vez han sido hábiles y no hacen justicia a su habitual incompetencia e imbecilidad. Se han adelantado. Es como apagar un gran incendio con otro más pequeño y “controlado”. Me explico: el gran incendio sería la huelga, en toda regla y cargada de razón, que mi colectivo debería estar protagonizando a estas alturas. El pequeño incendio provocado y “controlado” para extinguir el gran incendio es esta campaña difamatoria en la que, entre otras lindezas se nos acusa de hacer huelga encubierta, llegando hasta los extremos más insospechados de la imbecilidad de la que os hablaba antes, cuando casi se nos acusa en algunos medios de “poner la niebla” en Barajas, o del apagón que sufrió hace pocos días el Centro de Control de Tránsito Aéreo de Canarias. Referente a esto último, la gente y los periódicos deberían preguntarse cómo es posible que un moderno Centro de Control quede inoperativo por un simple fallo eléctrico… dónde están los medios redundantes, los sistemas a prueba de fallos y, sobretodo, ¿dónde están los Gestores responsables?
De hecho, he dejado de comprar periódicos. Sólo hay que conocer un tema a fondo para darte cuenta de la cantidad de basura que llena las páginas de los diarios. Como soy de ciencias, y aunque no era muy bueno en matemáticas, viendo el poco rigor y las estupideces que se han escrito sobre el tema de los controladores aéreos, he hecho una simple extrapolación que me ha llevado a la sencilla conclusión de que es mejor ahorrarse el euro y pico que cuestan esos panfletos, a pesar de que, por mis elevados ingresos, me lo podría permitir. Otra vez, el contenido de los periódicos, salvo escasas y honrosas excepciones, es el resultado de una terrible combinación de incompetencia, imbecilidad, ignorancia y servilismos ciegos e incondicionales… Insisto, hagan ustedes ese ejercicio aplicado a cualquier tema del que sepan algo más que el común de los mortales.
Volvamos a las cuentas, a rebatir las falsedades. No soy un experto economista, pero a veces, la "cuenta de la vieja" funciona, incluso en los contextos más complejos que pueda uno evaluar. Yo trabajo en una pequeña torre de control (porque hay torres de control y centros de control), de las que llaman de Grupo 8. Somos 8 controladores en plantilla. No conozco con detalle los sueldos de mis compañeros de dependencia. Me consta, sin embargo, que los hay más altos y más bajos que el mío, pero la media real no estará muy alejada de los algo menos de 150.000 € brutos al año por controlador. Por tanto, el coste anual en cuanto a los salarios de los controladores aéreos de mi torre de control es de 8x150.000 €= 1.200.000 € anuales. Casualmente, el aeropuerto al que se presta el servicio de control, mueve poco menos de 1.200.000 pasajeros por año (datos de 2008, los últimos disponibles en aena.es). Por tanto, el coste del servicio de control aéreo que se presta en este aeropuerto es de poco más de un euro por pasajero; ¡un cochino euro por pasajero para pagar a ese colectivo maligno de malditos multimillonarios sin escrúpulos! al que, insisto, estoy muy orgulloso de pertenecer, pues tanto esfuerzo me costó y ayuda de nadie recibí.
Entonces ¿cuál es el origen de los números rojos de Aena? Evidentemente, por mucha ingeniería contable que se haga, el gran problema de Aena son sus ruinosas inversiones, tanto mega-aeropuertos y terminales (T4 de Barajas o la T1 de BCN) como pequeños aeropuertos locales. A ello, habría que añadir que Aena es a quien obligan siempre a "bailar con la más fea". Me explico con un pequeño ejemplo: el ministerio de defensa necesita financiación, Aena es la solución... Y dicho ministerio, no es precisamente de las más feas del baile, o la única fea… Hay más y más feas aún: asistencias técnicas millonarias contratadas en exclusiva con Ineco o Isdefe, por ejemplo, dos empresas “pseudo-públicas” que se expanden y ganan dinero a espuertas a costa y en detrimento de las cuentas, la actividad y el control de Aena.
Bueno, al final todo queda en casa, puesto que como he dicho, Ineco (empresa integrada en el Grupo del Ministerio de Fomento a través de la titularidad de sus acciones) e Isdefe (depende de la Secretaría de Estado de Defensa y cuenta con un Consejo de Administración formado por Consejeros pertenecientes al Ministerio de Defensa, Ministerio de Fomento y Ministerio de Economía y Hacienda) son de titularidad pública. Lo malo son todas aquellas “derramas” en forma de dividendos y resto de costes que se quedan por el camino… Los consejeros no aconsejan gratis.
Aena es una nave que se hunde, y se hunde sin remedio. Cuanto menos, resulta curioso que una nave se hunda por culpa de sus remeros, como pretenden el Timonel, el Navegante y el Capitán. Los controladores, aunque cualificados y bien pagados, somos remeros.
Nos acusan a nosotros, a los remeros, de ser culpables; porque cobramos mucho, porque remamos mucho y porque nos organizamos los turnos de trabajo y las vacaciones. Pero el hecho es que no dejamos nunca de remar y lo hacemos bien. Y si remamos mucho y si se nos paga bien por ello es porque sabemos remar y porque hay pocos que sepan remar; y se nos envidia por ello. Y hay que hacer más turnos y remar a dos manos porque somos pocos. Podría haber más remeros remando, pero el Capitán no ha querido contratar más. Y en lugar de racionalizar la plantilla, no le ha importado pagar más y más horas extras al precio que fuera, con tal de que la nave avanzara. Y mientras el viento era favorable, las velas hinchadas han ayudado a la nave a avanzar.
Pero ahora el viento ha parado y la nave no avanza como antes, porque donde debería haber tres remeros hay uno solo. Y hay corriente. Además, los buenos remos empiezan a sustituirse por otros de menor coste y peor calidad, que pueden romper. La nave no avanza y empieza a estar a merced de las corrientes. Esperemos que no se rompan los remos de los pocos remeros que quedamos. El Capitán, frustrado, manda fustigar a los pocos remeros a golpe de látigo. Amenaza con reducir la ración de comida y ron. Y con menos comida y menos ron, se hace más difícil remar. Mientras el tirano Capitán blasfema y culpa a sus remeros de la desdicha de su nave, el Navegante, que lleva tiempo perdido y desorientado, ordena inútiles golpes de timón en la dirección equivocada al endeble Timonel.
Pero, a pesar de todo, contra viento y marea, los remeros seguimos remando y callamos, porque es inútil enfrentarse al Capitán, un aristócrata cegado que desoye cualquier indicación o ayuda de parte de sus subordinados. Si alzamos la voz, nos fustiga más, si no damos a basto remando o se rompen los remos, nos culpa de que la nave no avanza y el navegante nos culpa de la deriva que producen la corriente, la falta de viento y su ineptitud. Los remeros hacen huelga encubierta, aseguran malévolamente. El desdichado Timonel era antes un remero, uno de los nuestros. Pero engañado por el Navegante, fue propuesto al Capitán como nuevo timonel, en sustitución de otro timonel que osó contradecir al navegante.
Se esperan vientos favorables, pero la nave no tiene arreglo porque hace aguas, su casco tiene osmosis y muchas algas y caracolillo que dificultan su avance, porque no se han limpiado desde hace ya tiempo por el dichoso e irreflexivo ahorro de costes. Y es que el ahorro de costes se hace siempre de forma precipitada y en aquello que se cree superfluo o prescindible (como limpiar el caracolillo del casco, mantener las velas en buen estado y proveer de buenos remos a los remeros y mantener a éstos en la mejor forma posible).
Pero a pesar de los vientos favorables que se esperan en un futuro no muy lejano y por mucho que rememos los remeros, con ese inepto Capitán, Navegante incompetente y sumiso Timonel, la nave Aena no llegará a buen puerto.
Los propietarios de la nave y el propio Capitán (accionista mayoritario), quieren vender la nave, sin mucho éxito. El Capitán achaca su poco atractivo al elevado salario de los remeros, que hacen a la nave poco competitiva, dice. Salario que, por otra parte, han acordado siempre propietarios, Capitán y remeros. Nada que ver tienen el estado de podredumbre de las velas, el caracolillo y algas del casco, la osmosis, y los remos baratos que se rompen. Los nuevos interesados, comerciantes locales y localistas, creían pujar por una moderna nave llena de posibilidades y potencial para comerciar allén de los mares… pero, decepcionados, observan que es un puñado de madera podrida que a penas se sostiene a flote, a pesar de que los remeros seguimos remando sin cesar. Poco les importa en realidad el problema de los remeros, a pesar de que el Capitán insiste en que tienen la culpa del mal estado de la nave.
Rememos compañeros, contra viento y marea, a pesar de este u otro inepto Capitán, a pesar de este u otro incompetente Navegante y el sumiso Timonel de turno. Si la nave se hunde, pretenderán que sea culpa nuestra; pero nosotros sabemos que, digan lo que digan, difícilmente se hunde una nave por culpa de sus remeros. Quizá algún día tengamos suerte con el Capitán, el Navegante y el Timonel. Con buenos remos, viento favorable y un barco bien mantenido podremos llegar a buen puerto, antes y mejor incluso que otras naves... haciendo lo que nos gusta, lo que sabemos hacer y hacemos bien... remando como nadie.
Un Holandés Errante
domingo, 26 de julio de 2009
Duxford (UK) Flying Legends Airshow
Los pasados días 11 y 12 de julio, tuvo lugar la exhibición aérea en el aeródromo de Duxford, cerca de Cambridge (UK), de viejas leyendas vivas de la WWII como el mítico Spitfire, Hurricane, Me-109, el Mustang P-51 y bombarderos de la talla del B-17 Flying Fortress y el B-25 Mitchell, entre otros...
De camino a visitar a mi mujer, que estaba en aquellos días en Canterbury, tuve la oportunidad de disfrutar con un buen amigo de este gran espectáculo aeronáutico, el sábado 11 de julio.
Primero, una gran exposición estática. Después, el magnífico y siempre espectacular vuelo de estas viejas glorias que, casi milagrosamente, algunos consiguen, no sin mucho esfuerzo, mantener en condiciones de vuelo. Además, por el mismo precio puede disfrutarse de un magnífico museo de aeronaves norteamericanas y visitar diversos hangares en los que se realizan los meticulosos trabajos de restauración y mantenimiento de estas viejas máquinas voladoras. Todo un espectáculo altamente recomendable para los amantes de la aviación y, en especial, de estos clásicos.
Además, el cambio favorable de la libra esterlina, la visita a la preciosa ciudad universitaria por excelencia, Cambridge, y los billetes de bajo coste que ofrecen algunas aerolíneas, hacen muy recomendable la visita... ¡casi imperdonable perdérselo!
Os adjunto la página web correspondiente, donde encontraréis toda la información y mucho más, por si os animáis el año que viene, o en septiembre-octubre, que creo que hay exhibiciones aéreas... ¡Yo repetiré seguro! Que lo disfrutéis.
http://duxford.iwm.org.uk/
De camino a visitar a mi mujer, que estaba en aquellos días en Canterbury, tuve la oportunidad de disfrutar con un buen amigo de este gran espectáculo aeronáutico, el sábado 11 de julio.
Primero, una gran exposición estática. Después, el magnífico y siempre espectacular vuelo de estas viejas glorias que, casi milagrosamente, algunos consiguen, no sin mucho esfuerzo, mantener en condiciones de vuelo. Además, por el mismo precio puede disfrutarse de un magnífico museo de aeronaves norteamericanas y visitar diversos hangares en los que se realizan los meticulosos trabajos de restauración y mantenimiento de estas viejas máquinas voladoras. Todo un espectáculo altamente recomendable para los amantes de la aviación y, en especial, de estos clásicos.
Además, el cambio favorable de la libra esterlina, la visita a la preciosa ciudad universitaria por excelencia, Cambridge, y los billetes de bajo coste que ofrecen algunas aerolíneas, hacen muy recomendable la visita... ¡casi imperdonable perdérselo!
Os adjunto la página web correspondiente, donde encontraréis toda la información y mucho más, por si os animáis el año que viene, o en septiembre-octubre, que creo que hay exhibiciones aéreas... ¡Yo repetiré seguro! Que lo disfrutéis.
http://duxford.iwm.org.uk/
miércoles, 1 de julio de 2009
Iniciándome en el PhotoSub
Estos últimos días he estado algo ocupado, en mi tiempo libre. He podido disfrutar de unas jornadas de buceo en aguas de La Palma, en Canarias. En principio, mi objetivo es ganar experiencia para poder disfrutar plenamente de un gran viaje de buceo que está en ciernes, el año que viene. Ya os contaré...
El caso es que, gracias a unos buenos amigos, además de bucear, me estoy contagiando de su pasión y entusiasmo por la fotografía submarina.
Yo había hecho mis pinitos, con una cámara compacta y una carcasa, sin mucho éxito. El caso es que siempre he sentido atracción por la fotografía, en general. Ahora bien, bajo el agua la cosa se complica y encarece.
Así que insistiendo, y con la ayuda y el empuje inestimable de mis amigos, hasta de una simple cámara compacta con carcasa hermética pueden obtenerse fotografías de una calidad aceptable, si bien lejos de la calidad de los trabajos de muchos aficionados y todos los profesionales.
Como dice mi amigo, la clave está en la iluminación, entre otros muchos factores... y con un pequeño flash integrado, no hay mucho donde rascar. Sin embargo, antes de dar el paso a un equipo más versátil, es imprescindible sacarle todo el partido a la compacta y aprender los fundamentos básicos de la fotografía submarina, mientras mejoro mi técnica de buceo.
A continuación, os adjunto una pequeña muestra de esas primeras fotografías que, sin ninguna pretensión, me permiten compartir con todos vosotros las increíbles maravillas que se esconden bajo la superficie, si uno observa con detalle...

El caso es que, gracias a unos buenos amigos, además de bucear, me estoy contagiando de su pasión y entusiasmo por la fotografía submarina.
Yo había hecho mis pinitos, con una cámara compacta y una carcasa, sin mucho éxito. El caso es que siempre he sentido atracción por la fotografía, en general. Ahora bien, bajo el agua la cosa se complica y encarece.
Así que insistiendo, y con la ayuda y el empuje inestimable de mis amigos, hasta de una simple cámara compacta con carcasa hermética pueden obtenerse fotografías de una calidad aceptable, si bien lejos de la calidad de los trabajos de muchos aficionados y todos los profesionales.
Como dice mi amigo, la clave está en la iluminación, entre otros muchos factores... y con un pequeño flash integrado, no hay mucho donde rascar. Sin embargo, antes de dar el paso a un equipo más versátil, es imprescindible sacarle todo el partido a la compacta y aprender los fundamentos básicos de la fotografía submarina, mientras mejoro mi técnica de buceo.
A continuación, os adjunto una pequeña muestra de esas primeras fotografías que, sin ninguna pretensión, me permiten compartir con todos vosotros las increíbles maravillas que se esconden bajo la superficie, si uno observa con detalle...

Langosta canaria (Atlantic Slipper lobster)
Gusano de fuego (Bearded Fireworm)
Cangrejo Araña (Arrow Crab)
Gorgonia Roja (Scarlet Sea Fan)
Morena Negra (I) (Black Moray)
La curiosa y descarada Cabrilla Negra (Blacktail Comber)
Anémona Tubo de Dohrn (Dohrn's Tube Anemone)

Morena Negra (II) (Black Moray)

Esponja Verongia (Yellow Tube Sponge)
Gusano de fuego (Bearded Fireworm)
Cangrejo Araña (Arrow Crab)Morena Negra (II) (Black Moray)
Esponja Verongia (Yellow Tube Sponge)
Gracias, Espe y Jero. Sin vuestro apoyo desinteresado no sería lo mismo.
domingo, 17 de mayo de 2009
Acompañando a Jetman
Aprovechando una visita fugaz a la tierra que me vio nacer, para ver a la familia, tuve la ocasión de visitar a un buen amigo en el aeródromo de Empuriabrava. Siempre que puedo me dejo caer por ahí, y agradezco la oportunidad que me brinda de acompañarle en alguno de los vuelos para lanzar paracaidistas.
Esta vez, sin embargo, fue distinto. En lugar del nutrido grupo habitual de locos parakas, iba a lanzar a Yves Rossy, conocido también como "Jetman" o "Fusion man". Un hombre con un puntito extravagante, ex-piloto de combate, que dedica su tiempo a saltar desde aviones y helicópteros ataviado con unas alas de fibra y un paracaidas. Aprovechando la velocidad que adquiere en caída libre, estas pequeñas alas le proporcionan la sustentación necesaria para volar... mientras cae, claro.

La imagen superior corresponde a "Jetman" momentos antes de lanzarse, ya en el exterior del avión. Instantes después de soltarse, comienza a hichar los extremos de las pequeñas alas, que en el interior, por cuestiones de espacio y ergonomía van desinflados.
En la imagen siguiente, podemos verle con las alas completamente desplegadas en su vuelo de planeo.
Finalmente, después de un vuelo meteórico y siendo prácticamente imposible seguirle con el avión, a pesar de realizar un descenso casi acrobático, Yves abre su paracaidas completando un aterrizaje perfecto en el pequeño aeródromo.
Nosotros, completamos el descenso con el avión para aterrizar en la pista 17 de LEAP, disfrutando de unas vistas maravillosas de la bonita bahía de Roses... hemos sido testigos privilegiados de todo un espectáculo aeronáutico.
Este hombre, pionero en esta modalidad de maravillosa locura, está poniendo a punto su último invento. Le ha añadido unos pequeños motores a reacción a su aerodino, con lo que espera poder prolongar el vuelo; esta vez volar más que caer. En la siguiente imagen podéis contemplar su nuevo juguete, mientras hacía unas pruebas de puesta a punto en tierra:
Si queréis saber más sobre este moderno Ícaro, podéis consultar en su página web, entre otras muchas entradas que encontraréis en internet.
Gràcies, Toni! Mercy Yves!
Esta vez, sin embargo, fue distinto. En lugar del nutrido grupo habitual de locos parakas, iba a lanzar a Yves Rossy, conocido también como "Jetman" o "Fusion man". Un hombre con un puntito extravagante, ex-piloto de combate, que dedica su tiempo a saltar desde aviones y helicópteros ataviado con unas alas de fibra y un paracaidas. Aprovechando la velocidad que adquiere en caída libre, estas pequeñas alas le proporcionan la sustentación necesaria para volar... mientras cae, claro.
La imagen superior corresponde a "Jetman" momentos antes de lanzarse, ya en el exterior del avión. Instantes después de soltarse, comienza a hichar los extremos de las pequeñas alas, que en el interior, por cuestiones de espacio y ergonomía van desinflados.
Gràcies, Toni! Mercy Yves!
martes, 21 de abril de 2009
Buceando en la Polinesia Francesa
Con motivo del viaje de luna de miel, después de mi boda -sí, me he casado recientemente- aproveché la ocasión para bucear en aguas de Bora Bora y Taha'a, en la Polinesia Francesa. No podía dejar escapar la oportunidad, después de tan largo viaje.
La experiencia merece la pena: aguas cristalinas y calientes (28ºC), repletas de vida; miles de peces en los arrecifes de coral, pelágicos, tortugas, rayas y tiburones, amenizan unas inmersiones poco complicadas, ideales para un novato como yo.
Sin embargo, lo que para cualquiera es una experiencia apasionante y divertida, para mi -no soy de los más valientes...- suponía un reto importante: enfrentarme cara a cara con mis miedos irracionales y profundamente arraigados, sin motivo alguno, desde la infancia. La culpa, supongo, es de Spielberg y su famoso "Tiburón" (Jaws, 1975), por culpar a algo o a alguien, si bien es posible que sea simplemente una fobia más...
Un signo claro de la irracionalidad de mis miedos es que, ya desde niño, procuraba, cuando chapoteaba en aguas de la Costa Brava -conocida por sus grandes depredadores...-, que hubiera algún pobre e incauto inocente chapoteando más fuerte y más alejado que yo de la seguridad de la orilla. Iluso y poco solidario, pensaba que aquél sería el primero en caer en las fauces del gran depredador oportunista que nos acechaba, y mientras era devorado a mi me daría tiempo a escapar indemne... desdeñable y poco heroica actitud, la mía; lo sé.
Con el paso de los años, lejos de mejorar, seguía sin llevar demasiado bien el hecho de saltar al agua desde un barco fondeado o incluso, como últimamente, alejarme a nado lejos de la costa en aguas de Canarias. De hecho, no hace tanto fui protagonista de una pequeña aventura. La hazaña consistió en acompañar a unos amigos en una plácida jornada de canoas... la mía se hundió. Y me quedé a merced de las olas, más lejos de la costa de lo deseable y sin chaleco salvavidas. Mis amigos se las vieron y desearon para remolcarme hasta la costa. Mientras pateaba intentando ayudar algo a mi heroico y sufridor remolcador... sentí otra vez esa incómoda sensación.
Así, cuando me planteé la posibilidad de iniciarme en el submarinismo, tuve también pensamientos impuros con respecto a esos viejos temores. Debo decir que ese cierto temor y ligera ansiedad que siento en las situaciones descritas con anterioridad, mejoran sensiblemente al ponerme la máscara (las gafas de buceo) y echar un vistazo ahí abajo. El hecho de ver lo que hay bajo mis pies me tranquiliza... Bueno, supongo que al igual que el miedo del que hablo es algo irracional e infundado, la "solución" que lo mitiga también puede serlo.
Volviendo a la Polinesia, la prueba de fuego y terapia de choque, y otra vez como muestra clara de que mis miedos seguían ahí, después de haber preguntado en mi mal francés - y también en inglés, por si acaso- no menos de 10 veces si eran peligrosos o agresivos los escualos, inicialmente sólo contraté una única inmersión, no fuera a ser que la experiencia resultara traumática o mortal... un hombre práctico y previsor, pienso ahora.
Y como un mal presagio, estando con el barco de buceo fondeados en el lugar, mientras el guía daba el briefing previo a la inmersión, bromeó y dijo:
- "al lanzaros al agua -de espaldas- vigilad no vayáis a caer encima de un tiburón...jejeje", momento en el que ilustró su broma señalando dos siluetas que se paseaban a ras de superficie al lado del barco. Para colmo de malos augurios y clara muestra de la crueldad sin límites de la que hacía gala el guía, éste me mira a los ojos y dice: -"tú serás el primero en saltar al agua, y te quedas en la superficie esperando al resto del grupo...".
Me quedé estupefacto y pensé: es el fin. Terapia de choque, a lo bestia, sin anestesia ni lubricante... El caso es que me dejé caer, resignado a mi destino fatal; eso sí, con mi máscara enfundada y lista para meter la cabeza ahí abajo y vigilar a los amenazantes depredadores, ávidos de sangre fresca de buceador cobarde... Esto fue lo que pude ver... y fotografiar:
No impresiona mucho, pero al poco rato y sin moverme del costado del barco, esperando a que saltaran el resto de valientes, otros eran los que se movían raudos y veloces... Esto fue lo siguiente que pude fotografiar:
Bueno, en honor a la verdad debo decir que eran un par, que luego fueron tres, cuatro y hasta cinco pequeños e inofensivos tiburones de puntas negras... pero tiburones al fin y al cabo. Una vez todos los buceadores en el agua, ya me sentía más seguro en medio de la multitud -éramos cinco-, cual ñu cruzando el Serengueti camuflado en la seguridad de la manada. Mientras transcurría la inmersión, me fui acostumbrando a la presencia de los curiosos escualos y empecé a sentir la euforia del vencedor, pensando que lo había logrado por fin; lo había superado, ¡me había curado!
La segunda inmersión del día, una vez contratada, pretendía ser la confirmación de tan milagrosa cura. Íbamos a bucear con tiburones limón; más grandes -mucho más grandes- y más curiosos... que los pequeños black-tipped. Y así fue, ahí estaba rodeado de tiburones de tamaño más que respetable y muy muy curiosos. Tan curiosos que pude hacer estas fotos (sin zoom):
Estaba orgulloso de mi hazaña, no por el hecho en sí -no es ninguna heroicidad-, pero sí por haber vencido a uno de mis viejos temores, por haberme superado y por sentirme más vivo. Debo confesar que, a pesar de haberlo afrontado y aparentemente superado con éxito, no terminé de sentirme cómodo en esa situación. De hecho lo confirmé al día siguiente, contratada una nueva inmersión, al repetir la hazaña esta vez sin la protección de la manada... era el único cliente ese día y pude "disfrutar" de una clase particular de buceo, con el guía cruel y con los curiosos tiburones que, ese día se acercaron más todavía. Lo dicho, lo hice pero curado del todo creo que no estoy... quizá necesite más sesiones de terapia.
Para terminar, os adjunto un enlace al video de aficionado que realicé de esas memorables jornadas de buceo al otro lado del mundo.
MI VIDEO (haz click aquí para verlo)
Un saludo y os animo a probarlo.
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