sábado, 18 de diciembre de 2010

Alarma y des-control

Hacía muchos meses que no publicaba entrada alguna. Aunque, releyendo mi última entrada, no parece que haya pasado tanto tiempo. Es curioso que sigue estando de actualidad, aderezado ahora con el demencial "estado de alarma" -y, por si fuera poco ahora prorrogado- y por un nivel casi inaguantable de animadversión hacia el colectivo de controladores aéreos al que sigo estando orgulloso de pertenecer.

No puedo hablar en nombre del colectivo, puesto que yo no soy un digno representante, así que todo lo que aquí exprese obedece única y exclusivamente a mi visión particular y opinión personal.

Siento náuseas cada vez que veo un programa de actualidad donde unos supuestos prestigiosos periodistas "moderan" a unos tertulianos que son "expertos" en lo que sea, en lo que toque ese día. Todo ello aderezado por encuestas "objetivas" y periodismo de "investigación". La guinda son las imágenes de niños, ancianos y minusválidos y de los miles de pasajeros indignados gritando, reclamando "justicia" y blasfemando contra los controladores aéreos.

Puedo decir, aunque sea inútil a estas alturas, que no conozco a compañero alguno que esté orgulloso de tan heróico acto -sí, heróicos eran los banzai, a pesar de la gran estupidez que cometían-, el del pasado viernes "negro" del dichoso puente de diciembre. Desde luego no hemos sido inteligentes, explotando de la manera que lo hicimos, descontroladamente y entrando al trapo de la evidente trampa tendida por el des-gobierno, con las consecuencias que ha tenido todo ello para todo el mundo (y no me refiero sólo a los que vieron sus vacaciones o desplazamientos truncados). Precisamente ese y no otro es el principal argumento que sustenta el hecho que NO fue una reacción premeditada y urdida desde los bajos fondos sindicales del colectivo profesional. La gente reventó, y lo de menos era ya si se entraba o no al trapo que escondía al torero que iba a darnos la estocada.

La explicación es sencilla y visceral. Nadie, ni si quiera los controladores, cuya alta resistencia a la frustración es (era) requisito indispensable para acceder a la profesión, soportamos meses de vejaciones, mentiras, tergiversaciones, manipulaciones, maltratos físicos y psicológicos; una campaña mediática malévola y despiadada, el descrédito profesional y personal, la continua amenaza de apertura de expedientes o incluso de despido. No es de recibo que la principal vía de comunicación entre empleado y empresa sea vía buro-fax. Y esto es así desde el dichoso pasado mes de febrero, cuando se publicó el primero de los Reales Decretos que acaban unilateralmente, sin negociación alguna y de forma premeditada e interesada con nuestro Convenio Colectivo. Y no hablo del salario, que es lo de menos, aunque algunos se empeñen en ponerlo en titulares.

Debo felicitar a quien haya urdido todo este plan. Sea Rubalcaba, sea Blanco (no creo), sea quien sea allá en la sombra. Ojalá hubieran puesto el mismo empeño en enderezar al país hace dos años, cuando aún había tiempo para ello. Pero entonces, era sólo una "pequeña desaceleración"... Por no hablar de los famosos "brotes verdes" y de que "no gobernamos por decreto". Aunque la verdad, es que no todo les ha salido bien. Cinco decretos son muchos decretos, hasta para ellos.

Volvamos al tema estrella. Los sueldos han bajado (desde el primer decretazo de febrero) entre un 40% y un 70% (perdonen mi falta de rigor, pero viendo con qué "alegría" manejan otros los datos no siento rubor alguno). Y eso no es ni fue un problema en la negociación, después eso sí de adaptarnos a la nueva situación, que no es fácil que a uno le bajen el sueldo así. Pero tampoco debiera ser un problema que seamos profesionales bien pagados, como lo son nuestros colegas en todo el mundo. Nadie duda (quizá ahora sí) además que un cirujano, juez, presidente, ministro, ingeniero esté bien pagado... ¿o es que son todos unos privilegiados?

En cualquier caso, ya que tanto interesa, les diré que yo nunca gané esos voceados 350, ó 330 mil eurazos que jura el ministro. Será cosa de la estadística. Ya se sabe; hay dos amigos, uno de ellos se come dos pollos, el otro nada y la estadística dice que los dos se han comido un pollo. Tampoco gané nunca, ni ahora tampoco, esos 200 mil euros que dice el ministro que ahora ganamos. ¿Cuánto debe ganar un controlador? ¿Y un político? ¿Y un notario?¿Y un conductor de autobús?¿Y un maestro?
Otra recurrente y patética argumentación es nuestra supuesta baja productividad.

Ahora la miden en número de movimientos por controlador, lo que les da como milagroso resultado, en contra de toda lógica, que ahora sobran controladores. Claro está que a veces somos un colectivo de 1800 y pico, y otras 2500 y pico. Eso sí, son datos de Eurocontrol, afirma taxativamente el presidente Lema, o el ministro... Pero, ¿quién facilita esos datos a Eurocontrol? Pues Aena, quién sino. Lo de menos, también, es que los paises serios mandan datos de los aeropuertos con más de 50.000 movimientos. En España, tenemos pocos de esos, pero los madamos todos. Volviendo a los sueldos, el ministro compara costes salariales totales, brutos con todos sus complementos y esecies, seguros de vida, médico y plan de pensiones inclusive con el sueldo NETO (después de impuestos) de los controladores británicos, alemanes, etc. Pero es igual, el sueldo es lo de menos.

El problema debía quedar solucionado desde el pasado mes de febrero, cuando Aena "recuperó la organización del trabajo y la gestión de los recursos". Curioso eufemismo, yo lo único que noté es que me daban las vacaciones con 10 días de antelación (ni tiempo para comprar un billete de avión barato), rompían la ciclicidad de los turnos, cambiaban el cómputo horario del turnero que SIEMPRE había confeccionado RR.HH. También eliminaban cualquier cosa parecida a la formación periódica OBLIGATORIA. Nos pagaban cada mes una nómina diferente, aludiendo que habíamos estado cobrando ilegalmente...¿? Bueno, entonces ¿nos habían estado pagando ilegalmente? A pesar de haber cambiado las reglas de juego en mitad del partido en juego y adaptar la "legalidad vigente" como un guante a los requisitos del empleador, la negociación continuó, pues era deseable acordar un marco estable de relaciones laborales.

Pero Aena NUNCA tuvo intención de negociar, pues eran conscientes de que ahora tenían todo el aparato del Estado detrás para infligir un merecido correctivo al malvado colectivo, cuyo anterior máximo representante sindical se atrevió a pronunciar la desafiante frase "somos el único colectivo profesional capaz de derrocar un gobierno". Frase, por otra parte, sacada de contexto pues era una cita de un ex-presidente estadounidense.

Nuestros representantes legales, recurrieron el decretazo de febrero ante la Audiencia Nacional. La sentencia, ejemplarizante, es utilizada ahora como arma arrojadiza contra nuestro colectivo. Bueno, sólo hay que leer dicha sentencia () en la que la argumentación parece estar redactada por el mismo abogado del Estado o asistencia técnica que redactó el citado decretazo. No confío en la justicia de este país aunque, como suelen decir los políticos en este país: "respeto y acato la sentencia".

Teniendo en cuenta que el Estado ha hecho uso -presuntamente, claro- de medios dignos de la más sucia de las guerras antiterroristas (escuchas telefónicas, seguimientos, ciber-ataques a nuestra web, etc.), se puede decir, maquiavélicamente, que TODO vale. Y estoy hablando de lo vivido ANTES del fatídico diciembre negro... Que después de eso, se entendería pues se nos acusa de sedición, traición a la patria o qué se yo.

Hemos (el des-gobierno y nosotros) jodido el puente a mucha gente. Y lo siento, por la parte que nos toca. Lo siento en el alma, porque NO debería haber ocurrido NUNCA. Pero el hecho, paradógico para mí, es que eso es lo único que ha sacado de sus casillas al maltratado pueblo español, después de meses de un des-gobierno a la deriva, después del enésimo caso de corrupción política, después de pagar por una crisis que no ha generado, después de los bandazos en política económica y social, después del paripé de los sindicatos mayoritarios, con más de 4 millones de parados, con las pensiones y la jubilación en el aire. Con el desmoronamiento de la Europa social y del estado del bienestar.

¡Qué más da! Si yo, lo único que quiero es irme de puente. Siento decirlo, e insisto, siento también que se haya jodido el puente a muchas personas. Os entiendo y comprendo. A mi me están jodiendo la vida desde el pasado més de febrero.

Bueno, ahora supongo que estaremos por encima de los políticos en las encuestas de popularidad. No me preocupa, la verdad; aunque preferiría que no fuera así. Me preocupa mucho más el estado general del país, de sus ciudadanos, entre los que me incluyo yo (aunque ahora sin derechos desde la militarización). Me preocupa el futuro incierto.

El precio pagado ha sido altísimo. El puente de diciembre, mis derechos fundamentales, el descrédito de mi profesión y de mi persona, el patrimonio de Aena que se malvenderá por mucho menos de lo que supone su deuda y la externalización de los servicios de navegación aérea en detrimento de la seguridad aérea. La seguridad aérea, que se ha visto seriamente comprometida en muchas ocasiones durante estos meses tan difíciles e irracionales.

Ya lo hemos conseguido. Ya hay los primeros controladores mileuristas, con una formación de mierda y sin un proceso de selección adecuado. Simplemente AFIS recauchutados. ¡Y qué causalidad! Canarias es pionera (en el Hierro). También lo fue en el AFIS (en la Gomera), todo "gracias" a sus inútiles responsables políticos. ¡Y qué casualidad! INECO es la empresa proveedora del servicio. La misma empresa que hizo los "estudios" de seguridad para validar el sistema, la primera en certificarse (y la AESA sin ruborizarse siquiera). El coste para Aena, el mismo. Solo que ahora no se lo llevan los "controladores", se lo llevan los consejeros de INECO que ¡o, qué casualidad!... entre otros son los directivos de Aena.

Y vienen más. Controladores formados por doquier, después de dudosos sistemas de selección, previo pago del importe, 18 añitos, bachillerato e inglés... y 22 SEMANAS de curso. Yo soy ingeniero y estuve 22 meses. Y de endogámico NADA. Yo entré desde la calle (sin parientes -conocidos, al menos- ni amigos controladores) y no habría tenido el dinero suficiente para pagarme el curso. Ahora sí que va a ser endogámico y elitista. Pero ahora irán al paro -se jactaba el ilustre e ilustrado ministro-.

Y, vaya por delante, que yo estoy a favor de la gestión privada, externalización, liberalización, etc. Pero NO al spanish-style, que ha dado tan lamentables resultados (EULEN, IBERIA, BINTER, TVE, etc, etc, etc, etc.....)

En definitiva, y ya termino, ¿¿¿quién gana con todo esto??? Nosotros no. Los pilotos no, los ciudadanos no, los pasajeros no, el país no. Los de siempre, supongo.