Desde la apasionante primera lectura del libro "Longitud" de Dava Sobel, uno siente una extrema curiosidad por ver las famosas creaciones de John Harrison... los relojes o cronómetros marinos. Así que hace sólo unos pocos días, aprovechando una visita a Londres, me acerqué hasta Greenwich para cumplir este viejo sueño: ver con mis propios ojos aquellas maravillas. El motivo es que la descripción que hace Dava en su libro no hace más que acrecentar la curiosidad por contemplar estas ingeniosas máquinas.
Además, no hay excusa posible estando en Londres, donde tras un corto y cómodo viaje por el Thames a bordo de un Thames Clippers puede uno acercarse a Greenwich. Esta pequeña localidad ya merece la pena por sí misma; pero en ella, además, encontramos el National Maritime Museum (www.nmm.ac.uk), the Queen's House y el Royal Observatory. En éste último, en la Flamsteed House, se encuentran expuestas las cuatro maravillas: el H1, H2, H3 y el ganador del afamado premio como medio de cálculo de la longitud, el H4.
La emoción que siente uno al adentrarse en la exposición, aumenta conforme se perciben el tic-tac y el movimiento regular de cada uno de aquellos magníficos artefactos, algunos todavía en funcionamiento...En orden cronológico, el H1
, el primero que encontramos, fue la primera creación de Harrison, como primer lance para resolver el problema de la longitud y ganar el millonario premio ofertado por el gobierno británico. La construcción de aquella máquina se inició en 1730 y dedicó 5 largos años. La intención de Harrison fue construir una versión portátil de sus relojes de péndulo. Sin embargo, a pesar de que su movimiento acompasado no se veía afectado por el balanceo del barco gracias a un ingenioso mecanismo, por el que además se compensaban los efectos producidos por los cambios de temperatura y que funcionaba prácticamente sin lubricación por los materiales empleados y dispositivos anti-fricción, no fue suficientemente satisfactorio para el propio Harrison, meticuloso y perfeccionista, lo que le llevó a la cosntrucción del H2.
El H2, construido entre 1737 y 1739, era una versión más grande y sólida del H1, con una mejora en el mecanismo de compensación del movimiento. Parece ser que Harrison recibió ayuda para construir este segundo modelo. Sin embargo, el propio Harrison descubrió un fallo de diseño en el mecanismo, y nunca permitió que el H2 fuera probado en alta mar, a bordo de un barco. Tendría que construir un nuevo reloj...
El H3, cu
ya construcción comenzó en 1740 y en el que consumió 19 larguísimos años, tampoco le llevó a ganar el preciado premio; era demasiado grande, pesado y no era capaz de mantener la medida del tiempo con la precisión suficiente... A pesar de ello, este nuevo artefacto incorporaba importantes mejoras técnicas que aún hoy son relevantes y se utilizan...Ver los 3 anteriores artefactos aún en movimiento impresiona, y llega a ponerte la piel de gallina, siendo consciente -por lo menos, de forma parcial hasta donde uno alcanza o se conoce- de toda la historia que guardan estas maravillosas máquinas; el ingente esfuerzo realizado y la importancia de aquel invento... Pero impacta más aún ver el H4, ganador del premio y radicalmente diferente a los 3 anteriores, ... Lo primero que sorprende es su gran tamaño -13 cm de diámetro y un peso de1,45 kg-, a pesar de ser, paradógicamente, el más pequeño de los cuatro. Supongo que ello se debe a que las imágenes que pude ver del H4 en internet (incluida la que adjunto aquí), con anterioridad a mi esperada visita a Greenwich, no dan una referencia de escala y su aspecto recuerda a los "actuales" pequeños relojes de bolsillo. De hecho, uno de esos pequeños relojes de bolsillo inspiró a Harrison para la construcción del H4.
Harrison completó el H4 en 1759. William, el hijo de Harrison, embarcó el H4 a bordo del Deptford el 18 de noviembre de 1761, arribando en Jamaica el 19 de enero de 1962. Al regresar a Portsmouth, a pesar de que el H4 se había retrasado sólo 5,1 segundos durante el largo y duro viaje de 147 días, hubo de pasar "algún" tiempo aún hasta que se reconociera a Harrison como ganador del premio...
En un segundo viaje de prueba en 1764, partiendo de Barbados a bordo del Tartar, William predijo con exactitud la llegada a Madeira y en un viaje de 47 días, el H4 sumó un error total de 39,2 segundos, lo que resultaba ser una exactitud 3 veces mayor que la exigida por el Consejo de la Longitud para ganar las 20.000 libras. Harrison tuvo que desvelar y hacer públicos todos los secretos del H4 para permitir que éste fuera fabricado en masa. Posteriormente, las copias deberían ser testadas...Esta apasionante historia podéis disfrutarla en el libro que os recomendaba, "Longitud", y el colofón es una visita al Royal Observatory de Greenwich. Allí, además de una representación física del actual meridiano cero o de referencia, en la Flamsteed House encontraréis estas cuatro maravillas que no os defraudarán y, además, es gratuita la visita... Por cierto, un apunte más: el meridiano de referencia, que pasó por diversas localizaciones a lo largo de la historia, sufriendo las visicitudes e intrigas políticas, hubo una época en la que pasó por el faro de Orchilla, en la isla de El Hierro, en mis queridas islas Canarias...
Saludos
PD. Las fotografías adjuntas son las que podéis encontrar en internet, puesto que, desgraciadamente, no se permite realizar fotografías en el interior de la Flamsteed House.